Hay momentos en que ningún mapa parece suficiente


Hay momentos en que ningún mapa parece suficiente

MAPAS · ENSAYO 04  · 3 min de lectura                                                                                         

No porque hayas perdido el rumbo.

Sino porque el camino que tienes delante ya no se parece al que aprendiste a recorrer.

Durante mucho tiempo ese mapa funcionó. Te permitió tomar decisiones, resolver problemas, avanzar y confiar en lo que sabías.



Hasta que un día dejó de hacerlo.

Y lo primero que pensamos es que nosotros estamos fallando. Que perdimos claridad. Que ya no sabemos decidir.

Entonces hacemos lo que siempre nos dio resultado. Trabajamos más, nos exigimos más e intentamos sostener un ritmo que ya no responde al territorio que estamos atravesando.



Con el tiempo aparece el desgaste. No solo físico, también emocional.

Y muchas personas llegan a creer que ese cansancio es el precio inevitable de atravesar una etapa difícil. Casi nunca consideran otra posibilidad.


Que quizá no sean ellas las que dejaron de funcionar.

Quizá sea el mapa desde el que intentan comprender lo que está ocurriendo.


Durante años, Moana creyó que su pueblo había olvidado cómo navegar. Hasta que descubrió que los antiguos navegantes nunca habían desaparecido.

Lo que se había perdido era otra cosa.

La manera de leer el océano.

Quizá eso también nos ocurra a nosotros. Cuando atravesamos una transición importante solemos interpretar la incertidumbre como una falta de claridad.

Pensamos que necesitamos esperar, encontrar una respuesta mejor, tomar la decisión perfecta. Pero muchas veces está ocurriendo algo diferente.

Intentamos comprender un territorio nuevo con un mapa construido para un camino anterior.

Y entonces ocurre algo desconcertante.

No podemos volver atrás. Pero todavía no sabemos cómo seguir adelante.


Todos necesitamos mapas para orientarnos. El desafío aparece cuando seguimos usando el mismo para recorrer un territorio que ya cambió. Y eso ocurre más veces de las que imaginamos.

La incertidumbre no siempre aparece porque hayas perdido el rumbo. A veces aparece porque el mapa terminó antes que el camino.


El desgaste aparece cuando seguimos pidiéndole al mismo mapa respuestas para un territorio diferente.

Por eso, algunas etapas de la vida no necesitan más respuestas. Necesitan ampliar nuestra manera de mirar.

Aceptar que el territorio cambió y reconocer que nosotros también estamos cambiando con él.

Ampliar nuestra manera de mirar no elimina la incertidumbre. Pero puede devolvernos posibilidades que antes no veíamos.

Porque cuando cambia el territorio, también necesitamos aprender una nueva forma de orientarnos.



Orientarse, en esos momentos, no consiste en eliminar la incertidumbre. Consiste en aprender a caminar mientras el nuevo mapa comienza, poco a poco, a dibujarse.


¿Y si la sensación de estar perdido no fuera la evidencia de que has perdido el rumbo...
...sino la invitación a construir un mapa diferente?



Si el mapa conocido dejó de ser suficiente, quizá la siguiente pregunta no sea todavía qué camino tomar, sino qué dirección quieres recuperar.

Lo primero que se pierde no es el camino